jueves, abril 10, 2008

LA CENTRALIDAD DE LA PERSONA HUMANA EN LA ACCIÓN COMUNICATIVA



Jorge Alberto Hidalgo Toledo[1]

¿Qué es la comunicación sino un acto referencial dotado de sentido y significación? Y decimos referencial porque es a través del lenguaje y su carácter comunitario que invocamos, evocamos y se nos “autorrevela el mundo” (Cassirer, 1985, p. 18) para conquistar con ello nuestra propia condición existencial. Esta interacción sintáctica y dinámica entre la materia, el individuo, el lenguaje, la comunicación, la percepción y la inteligencia es la que permite unirnos semánticamente a los demás seres morales y compartir con ellos valores, tradiciones, costumbres e ideas enriqueciendo la experiencia vital.

De esta forma, la comunicación constituye, no una intención vacía como creía Husserl sino como bien apunta Sastre, “una experiencia trascendental” (Sartre, 2000, p. 307); una relación de compromiso que sobrepasa la gramática, la realidad y el mismo lenguaje.

Comunicar es “extender la mano” (López Quintás, 1968, p. 125), es encuentro, es intimidad, es vincularse con el otro, es diálogo, es entrega, es darse al otro; lo que la hace sinónimo del amor, porque cada cual se hace persona al hacerse el yo responsable del (Buber).

La comunicación, no es un mero accidente que ocurre entre los hombres; por ello, hoy día, se distingue de informar[2]. Comunicar, por el contrario, es dotar de significado las cosas del mundo; lo que significa, dotar de sentido a la existencia misma.

Con ello, quiero apuntar que es la persona el centro y el destino de la acción comunicativa. Lo que debería llevarnos a creer que en cada palabra vertida en un periódico, en cada imagen transmitida en tiempo real por un noticiario televisivo, en cada sonido emitido por la radio debería haber, como afirmaba Gabriel Marcel, una “certeza existencial” (Sanabria, 2000, p.155), pero no la hay.

Esta invocación recíproca de encuentros interpersonales es la ontología misma de la comunicación. Quienes buscamos el “Ser” de la comunicación, en el fondo buscamos al hombre mismo.

Siendo la humanidad entera la que se oculta detrás del fenómeno comunicativo es vital analizar la función de los medios y ver si estos, en verdad, están al servicio del hombre.

La interacción simbólica que se ha tendido en Internet y la convergencia tecnológica, ha puesto al descubierto la ausencia de un rostro y la desnudez del cuerpo. Por ello, podemos hablar de indigencia comunicativa, de egoísmo simbólico, de extranjeros gramaticales, de ausencias cognoscitivas, de despojo mediático, de soledad significativa, de pobreza informativa, de miseria existencial.

Quizá el problema más grave y evidente de la comunicación en la era digital no sea la brecha informativa sino la ausencia de una metafísica significativa que permita nuevamente la posesión del mundo y la instauración de una comunidad universal de personas por el don de la comunicación.

Devolver el sentido trascendente a la acción comunicativa implica volver los ojos a la centralidad de la persona, al reconocimiento y valoración del otro, a la ética y a los fundamentos de los medios: servir para buscar el bien común; unir, para construir a través de la solidaridad una verdadera aldea global; y equilibrar con justicia a la sociedad.

He aquí la revisión bioética de la acción comunicativa en la era de Internet. Regresemos al “ser a su morada” (Heidegger, 1987, p. 26); registremos la propia existencia y sus condiciones ética y personalista para hablar nuevamente de significación y sentido en la acción humana; para entender nuevamente la comunicación como la mediación ética del mundo[3].

Esta manifestación del hombre, esta radicalidad de la persona humana conlleva la idea de la comunicación. Es decir, si la persona humana es en el mundo, es porque es con-los-otros.(Forzán, Hidalgo, 2005)

Ese ser-con-los otros es posible gracias al lenguaje, a la expresión del espíritu que dota de contenido a los objetos y a la persona misma. Para conservar la unicidad de la persona y llegar a ser, es necesario contar con los medios para desarrollar la virtud (Fromm, 1986, p. 39), para colocarnos ante nuestra propia naturaleza y dominarla.

En función de nuestro objeto de estudio, los medios masivos de comunicación, si han sido mediados por la ética, determinarán la acción del hombre sin perder de vista que el fin es el hombre mismo. Lo que nos lleva a afirmar que los medios están al servicio de la persona.

Hoy día filósofos, comunicólogos, antropólogos, sociólogos y politólogos hablan de la necesidad de contar con medios de comunicación libres y responsables para la creación de sistemas democráticos donde prime la libertad de expresión y prensa. Para ello, han creado múltiples modelos y teorías de responsabilidad social, códigos de ética, vías de autorregulación y legislación para justificar el buen actuar de los medios ante la sociedad civil.

Muchos han sido los estudios dedicados a los efectos de los medios y los intentos para establecer un uso ético de los mismos. Pero, ¿podemos hablar realmente de ética mediática si limitamos los esfuerzos a generar legalismos, normativas y códigos de conducta más que intentos por visualizar a los medios como herramientas colaborativas para devolver el lugar del hombre en el mundo?

Esta reubicación del hombre, debe partir necesariamente del entender que los medios están al servicio del hombre. Pero, ¿qué implica este servicio? Cuando hablamos del “servicio” que prestan los medios de comunicación, nos referimos a su aportación para lograr un factor de crecimiento y progreso humano, progreso de la verdad del hombre, progreso cultural, social y económico. De ahí que en términos concretos busquemos que los medios de comunicación estén a la “defensa de la promoción de la verdad integral” (Casales, 1985).

Los medios deben servir para encontrar respuestas verdaderas; para desarrollar las habilidades; para conocer, compartir y comunicar las intenciones, deseos, sentimientos, conocimientos y experiencias; para comprender, actuar con libertad y progresar; para establecer relaciones, solidarizarnos; para enriquecernos intelectual, moral, social y espiritualmente; para promocionar los valores humanos y la vida humana; para realizar un encuentro entre hombres, culturas, ideologías, historias y signos trascendentes.

Cuando los medios y las nuevas tecnologías de información, pierden este sentido de utilidad, se pierde con ello el sentido de la condición humana y se terminan agrediendo: la dignidad humana, los valores universales, la cultura, los sistemas económicos, políticos y sociales.

La comunicación que se sostiene de la experiencia común, solidaria y caritativa –porque ofrece lo mejor del otro- termina construyendo el cuerpo del mundo. El rostro y la identidad que tomará se define como lengua viva; pues serán los hombres los que moldeen el mundo para mejorar su calidad de vida y no los medios los que moldeen sus opiniones y los aspectos fundamentales de su vida. Cuando los medios “sirven”, construyen, “unen y solidarizan” (Redemptoris Missio, 1990, 37); justifican la existencia, rompen con la soledad y nos llevan a la plenitud.

La acción fecunda de los medios es aliviar la indiferencia, eliminar el aislamiento, desbancar el rechazo, derrotar el egoísmo, reconstruir la incomprensión, diluir “la tonalidad grisácea de la existencia” (Serrano, 1970, p. 45).

La soledad del hombre tecnológico, es la de aquél que ha visto pisoteada su intimidad por los abusos de la imagen, los vacíos de la palabra, los silencios informativos, la mezquindad de la manipulación, la persuasión de la indecencia, la falta de responsabilidad social y una ética en los medios.

Todo esquema formal e informal de control de los medios debe trascender las leyes y reglamentos para contemplar algo más que códigos de conducta. Una ética integral debe contemplar todos los aspectos de la persona humana y su interrelación con el medio. Los medios como bien señalaba Xavier Zubiri deben servir para “realizar la vocación humana, ser de verdad hombres” (Zubiri, 1987, p. 259).

De esta manera, los medios dejan de ser una “fuerza ciega de la naturaleza fuera del control del hombre” (Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, Ética en las Comunicaciones Sociales, 2000, 1) y pueden ser usados con fines buenos o malos ya que ellos no hacen nada por sí mismos, sino por la acción de los hombres.

Es por los fines, la participación del hombre, su uso como herramientas, el grado de bondad o de maldad con que se produce la acción comunicativa que los medios deben estar mediados por la ética. Dependiendo del grado de mediación de ésta última, podremos hablar del aumento de la empatía, la compasión, la solidaridad, el odio, el narcisismo o la soledad entre los hombres.

La Constitución Pastoral Gaudium et spes apunta: “Los medios deben hacer consciente al hombre de su dignidad, a comprender los sentimientos de los demás, a cultivar un sentido de responsabilidad mutua, y a crecer en libertad personal, en el respeto a la libertad de los demás y en la capacidad de diálogo” (1966, 30-31).

Emmanuel Mounier se anticipó a estas líneas cuando comentó: “Una persona es un ser espiritual constituido como tal por una manera de subsistencia e independencia de su ser; mantiene esta subsistencia por su adhesión a una jerarquía de valores libremente adoptados, asimilados y vividos por un compromiso responsable y una conversión constante: unifica así toda su actividad en la libertad y desarrolla por añadido a golpe de actos creadores la singularidad de su vocación. Es en la comunidad, en la relación concreta de comunicación con los demás, donde realmente se constituye la persona”. (Mounier, Manifiesto al servicio del personalismo).

Si como bien apunta Mounier, los hombres necesitan satisfacer su necesidad de información para tomar decisiones, autoconfirmarse en el mundo y reproducir con ello un régimen democrático, justo y solidario, la inhibición y el bloqueo de la posibilidad de expresión y acceso a la información, se vuelve un atentado contra la posibilidad de realización de la persona.

Para bien de las personas, la sociedad y la democracia, los medios no deben ser amenazados por los poderes coercitivos en una sociedad; y por otro, para luchar a favor de la libertad de expresión, los responsables de la comunicación deben esforzarse más por averiguar la veracidad de los hechos.

Si los medios han de cumplir su función de ser la conciencia crítica de la sociedad frente a los demás poderes, hay que seguir insistiendo en la evaluación acuciosa de los hechos, la profundización en la actuación como servidores de la sociedad y no de los poderes políticos y el que se garantice el acceso a información fiable, plural y veraz al servicio del bien común. (Hidalgo, Baran, 2005).

Si los medios habrán de promover la realización humana no podemos dejar de mencionar que en la era digital se han desencadenado una serie de atentados contra los valores morales, abusando de los medios para colocarlos al servicio del mercado y no de la persona humana.

Juan Pablo II nos enseña en su Encíclica Centesimus Annus: Sí que los medios desempeñan un papel importante en la economía del mercado y es un hecho que la comunicación social sostiene negocios y comercios; pero por encima de ello está el que “contribuyan a estimular el progreso y la prosperidad, que promueva mejoras en la calidad de los bienes y servicios existentes, permitiendo que las personas hagan opciones informadas y que les ayuden a tomar decisiones que les potencien el espíritu cívico y solidario”. (1991, 34)

Hablar de los medios de comunicación en la era de Internet nos lleva a pensar necesariamente en la manera en cómo están impactando estos a la cultura, a la educación y a la espiritualidad de las personas.

Si queremos que los medios se comprometan con el hombre y su diálogo con la verdad, deberán cumplir con su deber como nos señaló el Santo Padre: “atestiguar la verdad sobre la vida, sobre la dignidad humana, sobre el verdadero sentido de nuestra libertad y mutua interdependencia” (Juan Pablo II, Mensaje para la XXXIII Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, 1999, 2).

La teoría de la Responsabilidad Social de los Medios ofrece esquemas interesantes, tanto formales como informales para controlar a la industria mediática y verificar que los profesionales cumplan responsablemente con su deber. Pero, ¿podemos ir más allá de las leyes y los reglamentos?

La ética, en su propia ontología nos ofrece la gran solución; puesto que consiste en reglas de conducta y principios que guían la acción humana y nos ayudan a decidir responsablemente ante ciertas situaciones (Hidalgo, 2005).

Es la misma ética la que nos ayuda a discernir racionalmente equilibrando los controles externos formales (leyes, reglamentos, códigos de ética) y los internos (tanto los de la industria como los personales).

La aplicación de la ética en los medios nos permitirá encontrar las respuestas que mejor defiendan moralmente a un problema para que el respeto, la justicia, la bondad, la belleza y la dignidad humana se mantengan vigentes.

Si cada comunicador parte de la ética para definir su posición ante cada problema que cubre, terminará por un lado, profundizando en el conocimiento de sí mismo y, en segundo lugar, definiendo hasta dónde puede garantizar que lo comunicado ayude a la construcción de la identidad del otro.

La ética, cuando es aplicada, ayuda a equilibrar intereses contradictorios y no limita al comunicador a operar sólo en función de lo que está o no permitido por un código normativo empresarial.

Los medios cumplen una misión trascendental que es unir a los hombres. Si este objetivo se realiza partiendo de la ética, servirá para difundir la verdad, hacernos más conscientes de la dignidad de la persona, más responsables, más tolerantes y abiertos a las necesidades de los demás, para con ello participar en actividades que favorezcan el bien común.

Al ser los medios simples instrumentos al servicio del hombre, no son ni buenos ni malos por sí mismos; pero sí pueden llevar mensajes enriquecedores y formativos o violentos, vulgares y obscenos que formen en la persona opiniones o construcciones erróneas o acertadas del mundo.

La ética mediática se hace presente cuando la intención (de quien envía el mensaje), promueve o no valores (el mensaje mismo), para que alguien realice o no actos morales (interpretación, respuesta y retroalimentación).

Muchas son las fórmulas que se han buscado para respetar a la persona, promover el interés público, garantizar su crecimiento intelectual, cultural y espiritual. Todas ellas son medidas positivas que están funcionando y que podrían hacer un bien mayor si no pierden de vista que los medios deben estar el servicio de la familia humana y que en la medida que se ajusten a modelos éticos darán más sentido a la vida de las personas.

La apuesta por la mediación ética puede traer beneficios en múltiples planos. Su práctica e impacto puede llevar a la realización de la persona y a que esta alcance la felicidad.

A continuación expongo en qué puntos la ética puede ser la clave para mejorar la actuación de los medios.

· En lo económico. Los medios impulsan los mercados y sostienen muchos negocios gracias a la publicidad. También son ellos los que estimulan el empleo y promueven mejoras en la calidad de los bienes y servicios. En la medida que los medios fomenten una competencia sana y responsable que derive en una mayor y mejor información para la toma de decisión y promuevan en las empresas la responsabilidad social podrían contribuir en la justicia social.

· En lo político. La transmisión de mensajes apegados a la verdad y sin pretensiones ideológicas manipuladoras, podrían beneficiar a la sociedad para que las personas participen más en los procesos políticos. Si ya están uniendo a las personas, qué mejor que lo hagan para alcanzar propósitos y objetivos comunes. Un país que se diga democrático y que no cuente con medios éticos, está mintiendo, ya que estos serían los encargados de llamar la atención en casos de incompetencia, corrupción, abuso de confianza o promover la competencia, el espíritu cívico y el cumplimiento del deber.

· En lo cultural. Son los medios los que acercan a las personas a actividades como el arte, la música, el teatro, la literatura y promueven con ello el desarrollo humano al buscar la promoción del conocimiento, la sabiduría y la belleza. Los medios, si apuestan por la ética, podrían llevarnos a entender las prácticas culturales y las tradiciones de los demás pueblos; así como a valorar nuestro patrimonio cultural y preservarlo.

· En lo educativo. Los medios ofrecen herramientas e instrumentos complementarios a la formación de niños, adolescentes, padres de familia y ancianos. Gracias a su nivel de penetración, la educación puede llegar a los sectores más marginados y ofrecerles una visión esperanzadora del mundo. Si se emplean adecuadamente, podrían ser fuente de progreso social.

· En lo personal. Los medios pueden enriquecer la experiencia vital al transmitir mensajes, noticias, ideas y acontecimientos positivos que inspiren, alienten y lleven a las personas a participar en hechos trascendentales. Tanto la formación intelectual, cultural y espiritual se puede beneficiar de palabras e imágenes constructivas.

No está demás insistir en que todas estas formas de comunicación ética y sus beneficios, no son simples manifestaciones de ideas ni expresiones de un sentimentalismo; para que los medios sirvan realmente a la comunidad deben estar entregados por entero al respeto del bien común, la promoción del ejercicio de la libertad y el atestiguar la verdad sobre la vida y la dignidad humana.

Juan Pablo II escribió en su más reciente Carta Apostólica El rápido desarrollo: “Los contenidos tendrán siempre por objeto hacer a las personas conscientes de la dimensión ética y moral de la información”. (2005, 9).

Ya lo decía Mounier, para desarrollar una sociedad personalista, hay que salir de uno mismo; hay que comprender al otro acogiendo su diferencia; hay que asumir el sentido del dolor, la pena, la alegría y labor de los otros para dar, para entregarnos y ser fieles a la existencia. Amar realmente al otro, aseguraba Marcel, es amarlo en Dios. La comunicación es el puente entre el misterio y el abismo. La comunicación no es un símbolo, ni una herramienta. La comunicación no es un salto al vacío, ni una representación absurda. La comunicación no es un combate entre los hombres.

La comunicación es sentido y trascendencia. Es una autentificación de la persona. Es afirmarnos en el mundo. Es entregarnos a los otros. Es dar la vida por los otros.

Si el hombre, perdió el sentido del ser de la comunicación, es porque nunca aprendió a decir Dios.

Bibliografía

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[1] Comunicólogo por la Universidad Anáhuac. Maestro en Humanidades por la Universidad Anáhuac. Fue Miembro del Comité de Misión, Visión y Valores de Televisión Azteca. Se ha desempeñado como periodista publicando en diversas revistas especializadas y periódicos nacionales. Es editor de la comunidad de Comunicadores Católicos de Catholic.net y Director de Medios de Global Content. Se desempeña como académico e investigador adscrito al Centro de Investigación para la Comunicación Aplicada (CICA) en la Universidad Anáhuac.

[2] Entiéndase como un simple intercambio intrascendente y multidireccional de datos sin más sentido que la respuesta.

[3] Si las personas se construyen en función de los discursos interpersonales e históricos, habría que entender que existen puentes que permiten, como afirma Jesús Martín Barbero (1987), “reconstruir la cultura”. De este modo, los medios deben mediar las acciones bajo un marco ético; así las acciones personales, simbólicas, interpersonales y organizacionales responderían: a una ley natural, a mantener la centralidad del hombre, a elevar su dignidad y mantener el bien común conformando una red de sentido que devuelva al hombre su humanidad.

o de 2005.

lunes, enero 07, 2008

Video: Media Literacy: Audience



Video que explora el poder de la audiencia en voz de la Dra. Cindy Lont

(See an excerpt from this phenomenal video from the Media Literacy series. To order this and hundreds of other premiere media training titles, go to firstlightvideo.com)

miércoles, noviembre 28, 2007

Long Tail Culture

Ponencia del Mtro. Jorge Alberto Hidalgo Toledo en la VII Jornadas de Comunicación y Cultura: Políticas públicas, medios y cultura celbrada en la Universidad Intercontinental

La Tv Fuera De La Tv. HipertelevisióN



Ponencia presentada por el Mtro. Jorge Alberto Hidalgo Toledo en el marco del Seminario de Audiencias Televisivas celebrado en la Universidad Intercontinental, Cd. de México y en el Congreso Internacional de la Unión Latina de Economía Política de la Información, la Comunicación y la Cultura (UAM Cuajimalpa) México, DF

Que el alcohol no te maneje



Video producto de la campaña en medios en la que estamos participando dentro de la Cátedra de Investigación FISAC Anáhuac en Comunicación para promover la responsabilidad ante el consumo y la sana convivencia.

jueves, octubre 11, 2007

Hipertelevisión: la televisión fuera de la televisión


Mtro. Jorge Alberto Hidalgo Toledo.


Investigador Adjunto del Centro de Investigación para la Comunicación Aplicada de la Escuela de Comunicación de la Universidad Anáhuac. Av. Lomas Anáhuac s/n Cp. 52786, Huixquilucan, Edo. de México. Tel. (55) 56270210 Ext. 8674. jhidalgo@anahuac.mx
Datos del investigador:
Jorge Alberto Hidalgo Toledo es investigador del Centro de Investigación para la Comunicación Aplicada de la Escuela de Comunicación de la Universidad Anáhuac y Titular de la Cátedra Televisa en Innovación de Contenidos.
Área temática: Cultura, televisión, medios masivos y nuevas tecnologías
Palabras clave: televisión, hipertelevisión, nuevas tecnologías, webtv



Ponencia realizada para el VI Encuentro Internacional de la Unión Latina de Economía Política de la Informacióon, la Comunicación y la Cultura (ULEP-ICC). En la mesa de trabajo Industrias culturales y de la información

Resumen:
Sacar la televisión de la televisión es darle al usuario el control. La televisión tal y como la conocemos pareciera estar llegando a su fin. Las macrotendencias de la industria del entretenimiento, el aumento de la banda ancha, los sistemas inalámbricos, los mercados emergentes, el crecimiento de los servicios digitales, la convergencia digital y la integración multivía son hoy realidades del día a día. La televisión de paga vía cable y satelital están desplazando a la televisión abierta. Las audiencias migran. Hoy el prime time lo tienen los videojuegos, la venta del DVD, los dispositivos móviles, los teléfonos celulares y el iPod. Tanto tiempo se tardó la televisión para ingresar a la recámara de las familias para que en fracciones de una década la televisión se hiciera portátil, móvil y con contenidos en demanda. La comercialización de contenidos sindicados vía videocast, las descargas por TiVo, Limewire, BitTorrent y otras plataformas digitales en modo legal o crackeados, están golpeando de lleno a la televisión tradicional.
En menos de dos décadas nos tocó ver la incursión de los Set top boxes, el video bajo demanda, la televisión inter-net-activa, la web TV, la Etv h ahora tenemos la hipertelevisión; es decir, la posibilidad de tener: múltiples canales, múltiples plataformas, audiencias fragmentadas, canales temáticos, servicios de valor añadido, hibridación de géneros, hipernarrativas multimedia, integración y engranaje de medios y publicidad. La hipertelevisión combina lo mejor de todos los mundos digitales: canales, servicios, interactividad, metadata, hipetextualidad, hipermedialidad y lo mejor aún, la posibilidad de personalizarse. Con la incursión de YouTube en el terreno de las industrias culturales, quedó claro que el usuario había tomado el control. Después de ellos queda claro que los consumidores buscan: contenidos exactos a sus necesidades informativas para verlos cuando ellos quieran, donde quieran y bajo la plataforma e interfaz mediática que quieran. ¿En qué medida esta revolución ha transformado a las audiencias?, ¿qué tipo de compromisos y pasiones derivan de las nuevas formas de consumo?, ¿cómo se integran las campañas de publicidad e hipermercadeo en esta dinámica? El presente texto presenta la transformación de la industria televisiva dejando ver las estrategias integradas de agentes como Walt Disney Company, ABC, Apple y fenómenos mediáticos como The lost experience. Esta investigación es resultado de un proyecto de investigación de la Cátedra Televisa en Innovación en Contenidos para entender cómo se sacó a la televisión de la televisión.




Hipertelevisión: la televisión fuera de la televisión


Jorge Alberto Hidalgo Toledo**


Introducción: cambian los medios
Durante las últimas dos décadas del siglo pasado la industria del entretenimiento sufrió una serie de transformaciones que derivaron en una modificación radical de la estructura tradicional de los medios masivos de comunicación; particularmente de la televisión. Entre las transformaciones nos encontramos con: el aumento de los medios y servicios derivados de la banda ancha en línea y wireless; la comercialización de DVRs, videojuegos, películas, música y libros para Internet, celulares y dispositivos portátiles; la generación, por parte de los distintos hiperconglomerados, de planes estratégicos globales para atender a los mercados emergentes (Asia-Pacífico y América Latina); impulso del comercio electrónico; surgimiento de emisoras y servicios digitales; convergencia tecnológica e integración multivía (medios, canales y soportes) con plataformas celulares, PDAs, iPods y discos compactos interactivos; explosión del comercio de DVDs; la regulación del triple play y el crecimiento de la base de espectadores de televisión de paga en sus modalidades de cable, satelital y convergente (Cooper-Chen, 2005).
La televisión en sí misma vio el nacimiento de los set top boxes, el video bajo demanda, la Televisión inter-net-activa, la Web TV (Cebrián, 2005), la E-TV y la hipertelevisión (ver Diagrama 1); todas ello posibles gracias a la conexión directa, la emisión continua y la emisión con timing. Dicha evolución repercutió en el paso del Broadcasting al Narrowcasting (emisión seriada) y al videocasting (emisión por descarga automatizada de video bajo demanda); dejando ver la transición de la televisión de masas a la televisión de intereses personales, de la televisión interactiva (Pérez de Silva, 2005) a la televisión hipermedial.
Como resultante de esta gran cadena de innovaciones, la revolución digital, el boom de Internet y la mezcla de Internet con televisión (Spigel & Olsson, 2004), tenemos a la hipertelevisión: es decir una televisión que permite:
La fusión de múltiples canales, múltiples plataformas, múltiples medios;
Fragmentación de audiencias y cambios en el comportamiento de los televidentes (selección, recepción e interpretación de los usuarios);
Emisión simultánea y sucesivamente de videoconferencias, teleservicios y telejuegos generando cadenas de valor económico, empresarial y semántico;
Plataformas globales, proveedores locales de canales, creación de canales temáticos;
Redifusión de programaciones, teletexto, fusión de audio, radio, video y servicios interactivos;
Estrategias de multiexplotación simultánea del valor agregado;
Impulso de sinergias con otros programas y áreas de negocio de un mismo corporativo;
Convergencia e integración de medios, plataformas tecnológicas, servicios, merchandising y empresas.
Convergencia narrativa e hibridación de géneros (Mezcla de transmisiones en vivo, grabaciones, montajes selectivos, concurso, encuesta).
Hipernarrativas multimedia (bidireccionalidad, interactividad, hipertextualidad, hipermedialidad y programaciones altamente personalizadas).
Hibridación de contenidos creando unidad televisiva entre entretenimiento, información y espectáculo.
Modificación de las características de la publicidad (integración de medios y publicidad, content wraping). (Vinet, 2005, Vogel, 2004, Winkler, 2005, Winter, 2002)
Todas estas variables dan explicación a que se especule que la industria televisiva en el mundo manifieste para finales de 2009 un crecimiento del 41%, generando un estimado de 215,000 millones de dólares principalmente en su relación con los sectores de banda ancha, tv de paga y DVDs (Winkler, 2005).
Sin lugar a dudas la televisión ya no es ni será lo que ha sido hasta el momento. Ahora el enfrentamiento competitivo se da entre los contenidos, las audiencias, los servicios, los servicios prestados a la sociedad, las promociones, las programaciones y los escenarios (onda terrestre, difusión terrestre, cable, satélite e Internet). Así tenemos que la televisión presenta su revolución más amplia en lo que se refiere a cambios estructurales en: producción, almacenamiento, difusión, recepción, multiplicación de canales, nacimiento de plataformas, grandes conglomerados, canales temáticos, ofertas de servicios[1] (Rheingold, 2004).
Diagrama 1
Nacimiento de la Televisión Hipermedial
Fuente: propia



Cambia la televisión
Las nuevas modalidades organizativas que están creando grupos multimedia tanto nacionales como internacionales y las grandes alianzas tendidas entre sectores empresariales, bancos y grupos de medios, permiten crean nuevas comunidades de redes que van desde la Red de ofertas de contenidos hasta la Red de canales televisivos pasando por redes de coberturas, usuarios y servicios de valor añadido (LaPlante & Seidner, 1999).
Entre las grandes transformaciones que está sufriendo la televisión tenemos:
1. Narraciones más complejas; se cuentan tres o cuatro historias por capítulos y se cruzan las historias.
2. Cambios rápidos de situaciones, de escenas, de personajes.
3. Nacen series pensadas para los actores populares.
4. Los usuarios evitan la publicidad en los cortes, por ello se reducen los bloques publicitarios y se buscan nuevas formas de anunciar, intercalando con los contenidos y envolviendo la trama.
5. Sus contenidos giran en torno a: información, deportes, ficción, concursos, infantiles y juveniles.
6. Emergen programas sobre accidentes, situaciones dramáticas, trágicas y cotidianas; cámaras ocultas, registros testimoniales, creaciones de situaciones artificiales para captar reacciones.
7. Se busca secuencialidad programática
8. Se secuencializan los noticiarios, películas y telenovelas.
9. Se crean programaciones en bocadillo: se intercalan novedades entre programas exitosos.
10. Empleo de un lenguaje audiovisual acelerado en la cadencia de planos. No hay tiempo para una lectura completa de contenidos y sin reflexión analítica.
11. Multiplicación de puntos de vista, pluralidad de miradas, incorporación de recursos como infografías, presencia de escritura para créditos.
12. Narrativa clónica: estructura, formas de contar los hechos.
13. Gran cantidad de contenidos vinculados con la actualidad: grandes acontecimientos de interés general, galas y telemaratones de ayuda y solidaridad.
14. Creación de programas para públicos minoritarios.
15. Hibridación y armonización de macrocontenidos en programas complejos.
16. Generar contenidos para plataformas móviles y portátiles: a) teléfonos, televisores portátiles; b) agendas electrónicas, iPods; c) consolas móviles de video-juegos.
17. Incorporación de la calidad de disco compacto y la posibilidad de sistemas dual y multicanal con imágenes en varios idiomas.
18. Aparición de los servicios de:
a. teletexto digital, telecompra, banco en casa video bajo demanda,
b. canales musicales con calidad estereofónica,
c. interactivos con información y ofertas sobre educación,
d. noticias generales, ocio,
e. comercio electrónico, acceso a Internet,
f. difusión de datos de intranets y extranets,
g. visualización simultánea de canales de televisión y navegación por la red mediante la pantalla del televisor.
19. Lanzamiento de los Multimedia Home Platform (MHP) que permiten almacenar en un disco duro varias decenas de horas de programación favorita.



Cambian las audiencias
La transformación sintáctica y semántica de la televisión también ha traído consigo una modificación pragmática en los usuarios. Hoy los consumidores buscan: contenidos exactos a sus necesidades informativas, para verlos cuando ellos quieran y donde quieran (Bensmiller, 2005). Por su parte, las productoras están almacenando sus producciones para el día en que estén disponibles para todos y en cualquier momento. Así, está cambiando la noción del concepto “prime time”. Ante el consumo personalizado de programas en demanda, se está pasando del anuncio publicitario a la colocación de productos y otras formas alternas de publicidad. Las televisoras y los proveedores de cable también están perdiendo audiencias que consumen video-juegos y otros medios. Pasando del consumo televisivo de los espacios privados a los espacios públicos. Las televisoras están perdiendo el control para determinar su programación en función de las audiencias mientras que el tele-auditorio busca fórmulas y tecnologías persona a persona como BitTorrent; hoy, los reyes de las plataformas audiovisuales son YouTube, TiVo, las producciones caseras y la publicaciones web (Bowman & Willis). Estos nuevos usuarios manifiestan mayor compromiso, profundidad y pasión con estas plataformas, manifestándose poco receptivos a experiencias mediáticas pasivas filtrando toda publicidad aceptando únicamente lo que consideran relevante, entretenido y significativo (Roberts, Foehr & Rideout, 2005). La aparición de nuevos negocios en demanda y de convergencia tecnológica permiten visualizar programas en dispositivos como: computadoras personales, agendas electrónicas, teléfonos celulares, reproductores móviles. Los usuarios aprovecharán los tiempos muertos para el consumo de sus medios preferidos.



La nueva experiencia televisiva: Lost como caso aplicado de Hipertelevisión
La hipertelevisión en sí misma ha pasado a convertirse en un portal audiovisual que posibilita a las audiencias chatear entre sí de lo que ven, jugar y participar en el instante, consultar estadísticas, comprar artículos relacionados con el programa, integración de múltiples plataformas, contenidos paralelos específicos para cada medio empleado, uso de varias plataformas integrando contenidos a la actividad del merchandising (La Monica, 2006a).
Bob Iger, Presidente de Walt Disney Company dejó en claro que una nueva televisión estaba naciendo cuando anunció en el informe de su compañía que las áreas de atención que atenderían los nuevos conceptos televisivos serían: creatividad y contenido, integración tecnológica e expansión internacional. Comentario que se vio reforzado por lo dicho por Carlton Cuse, productor de Lost: “La noción tradicional de televisión es que debe estar contenida en una caja; ahora, con la multiplicidad tecnológica nos rehacemos una pregunta fundamental: ¿Por qué la Lost sólo debe existir en esa caja?” (La Monica, 2006b).
Es así como el productor de de la empresa Disney empezó a mezclar de modo interactivo la narración seriada, el mercadeo y estrategias de fidelización. Sabiendo que sus usuarios gustan navegar largo tiempo, resolver misterios y encontrar claves, incorporó elementos de publicidad televisiva y en impresos; hizo que la novela Bad Twin escrita por uno de sus personajes fuera editada en el mundo real por la filial de Disney Hyperion y se integrara la publicidad con la trama; así como con ciertos videojuegos (Ver Diagrama 2). (ABC, 2006)

Diagrama 2
Evolución de la Experiencia Lost
Fuente: propia

Bajo este esquema nace Lost Experience, una integración de teléfono, bases de datos, correo electrónico, cibernavegación, publicaciones en línea, videoconferencias, servicios bajo demanda, dispositivos móviles para mantener a la audiencia cautiva e interactiva (Ver Diagrama 3).
Los televidentes de Lost, pasaban una hora viendo la televisión y de 5 a 6 buscando claves de interacción en la red. La serie, ha sido todo un fenómeno. Se convirtió en la serie más rápidamente vendida en la historia. Con la estrategia Lost experience lograron que el primer capítulo de la segunda temporada tuviera 23.5 millones de espectadores, 16.7% de share y 10.2 puntos de rating entre adultos de 18 y 49 años. A la fecha se encuentra licenciada en 210 países. (La Monica, 2006c; The Wit, 2006)
Para sacar la televisión de la televisión productores como los de Lost han desarrollado: Paquetes publicitarios integrales; Love branding institucional no por programa; planes de fidelización para sus audiencias; historias paralelas y contenido adicional; involucrar a anunciantes en la creación de la trama; publicidad coleccionable y envolvente; integrar merchandising con la trama; hacer comerciales con elementos secundarios de la trama; posicionar de manera profunda el programa y sus marcas en un segmento psico-demográfico; que la trama obligue a volver a ver capítulos pasados. (La Monica, 2006d)
Diagrama 3
Herramientas multivía de la Experiencia Lost

Fuente: propia
Conclusiones
El usuario ha tomado el control para armar su propia televisión. Los dispositivos de selección (control remoto, adelanto, retraso, modificación de pantalla, zoom, difisión de pantallas en ventanas, canales de guía, presentación y selección del canal mosaico para recepción simultánea, fragmentada o continua) fueron los primeros cambios registrados por la televisión en su proceso de digitalización. Hoy tenemos una ecolosión de canales, plataformas e hibridaciones. Se integra la publicidad con los contenidos; se diversifican los canales, los soportes y los intermediarios; con el apoyo de webcams y un buen ancho de banda los usuarios están realizando producciones caseras y las publican en la red bajo categorías que simulan barras de programación; los usuarios buscan interactuar más con la programación y entre sí; las fronteras entre publicidad, contenidos, creación y posicionamiento de marca se han borrado. Al cambiar las estrategias de negocio de las compañías de entretenimiento, han cambiado la naturaleza propia de la televisión y también las formas tradicionales de recepción. David Simon, ejecutivo de RecordTV.com afirmó: “Si las compañías no le ofrecen a los consumidores lo que quieren, las personas buscarán alguna forma de hacerlo por su cuenta” (La Monica, 2006e). Esta transformación de la televisión y las audiencias ha iniciado: bienvenida sea la Hipertelevisión. Una televisión que construye fuera de la misma televisión.

Referencias
ABC (2006). Lost Game lets fans hunt for clues. ABCNews.go.com recuperado el 1 de octubre de 2007 http://abcnews.go.com/Entertainment/story?id=1881142
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Bensmiller, K. (2005). Truly, Madly, Deeply Engaged: Global Youth, Media and Technology. Santa Monica, California: Yahoo!, OMD & Summit Series
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** Investigador Titular del Centro de Investigación para la Comunicación Aplicada (CICA), de la Escuela de Comunicación de la Universidad Anáhuac
[1] La televisión ha pasado por cuatro grandes revoluciones: la analógica, la digital, la interactiva/participativa y la hipermediática.

viernes, agosto 24, 2007

I-dentidad hipermedial: nuevos medios, nuevas audiencias, ¿nuevas identidades?


Por: Jorge Alberto Hidalgo Toledo

Ponencia preparada para el Encuentro SIGRADI (Universidad LaSalle, 2007)





Introducción
La penetración de las nuevas tecnologías informática y de telecomunicaciones tiene su fundamento en la mezcla entre los componentes científicos, económicos, sociales y de entretenimiento. En 2004, según el informe presentado por PriceWaterHouseCooper, se facturaron en este sector industrial $1.3 trillones de dólares cantidad que llegaría a $1.8 para 2009. No es casual que los apartados en que se subdivide la industria del entretenimiento comprenda 20 macrosegmentos entre los que se ubican: 1) Industria cinematográfica; 2) Televisión abierta y por cable; 3) Distribución de producciones televisivas: cable, satélite y microondas; 3) Industria discográfica; 4) Radio; 5) Publicidad por Internet y servicios de conexión; 6) Videojuegos; 7) Información corporativa; 8) Edición de revistas; 9) Edición de periódicos; 10) Edición de libros; 11) Parques temáticos y parques de diversiones; 12) Casinos; 13) Industria deportiva; 14) Publicidad exterior; 15) Teatro; 16) Moda; 17) Arte y Cultura; 18) Mercadotecnia y comercialización de productos; 19) Marcas, contratos y derechos de autor; y, finalmente,20) Comunicación móvil. Tan sólo en América Latina se espera que se facturen $47 billones de dólares y está considerada la segunda región más importante en desarrollo después de Asia Pacífico (Winkler, 2006).

Objetivos
¿Qué implicaciones tiene esta transformación tecno-económica en el marco sociocultural?, ¿de qué forma está cambiando la conducta humana la interacción con computadoras, los dispositivos móviles y la conexión permanente a la red?, ¿qué tipo de identidades culturales están surgiendo como consecuencia de la hibridación tecnológica, los nuevos modelos empresariales y las cadenas de valor semántico? El presente texto tiene por objeto responder a algunas de estas interrogantes, apoyados en una revisión documental y un análisis netnográfico con el fin de proyectar el nacimiento de una i-dentidad hipermedial. Así, el lector encontrará algunas reflexiones apoyadas en informes, ensayos y estudios antropológicos desarrollados en más de 16 países emergentes incluyendo México.

Desarrollo
Mayor acceso a los medios de comunicación y las tecnologías de información, movimientos globalizadores, transculturación, creolización, mestizajes, sincretismos, ciclos de hibridación cultural (García Canclini, 2004), multietnicidad, hibridación de géneros y plataformas mediáticas, convergencia tecnológica, engranaje de medios (media meshing), cruces entre lo multimediático y lo multicultural, son las unidades básicas que configuran el discurso y la construcción lingüística y social de la hipermedialidad. Los medios se han rebasado a sí mismos; los medios han rebasado a la cultura que ellos mismos ayudaron a crear.




La reconversión social, económica y simbólica derivada de la fusión entre nuevas tecnologías de información, medios de comunicación e industria del entretenimiento, nos llevan a replantearnos y redelimitar las identidades derivadas de este buffet de hipermodernidad.
El crecimiento de los servicios digitales, la convergencia digital, la integración multivía, la atención a mercados emergentes, el aumento de la banda ancha y los sistemas wireless, son detonadores de la ampliación del mercado mediático hacia los dispositivos móviles, el comercio legal y electrónico, las emisoras digitales y la inmersión interactiva. Esta transformación de la tecnología, de los medios, del mundo y de la sociedad son derivaciones de una nueva revolución simbólica, el simulacro perpetuo y el show del enunciado en el que se ha convertido el desacralizado santuario de la persona en el tercer milenio.
Los medios masivos y sociales en sí mismos son expresión de sus propios nudos circulatorios: el paso del broadcasting al narrowcasting al podcasting; el switcheo de los medios masivos a los medios de intereses personales; el flujo de los medios interactivos a los hipermedios; la reducción de precios a la producción individual; la construcción de brechas digitales y la economía de la alfabetización medial e hipermedial.
La comunicación y sus prácticas simbólicas se han descentralizado; la participación de las audiencias, el flujo de mensajes en modo multidireccional y asimétrico han impactado con tal magnitud que transformaron la web y la cultura en su versión 2.0.
Hoy los sujetos se interpretan así mismos y dotan sus relaciones de sentido desde el caldero de la mezcla, la mediación, la remediación y la hibridación. La síntesis de la identidad de la persona se redacta desde su itinerario; desde el patrón y el movimiento de la comunicación entre sí. Rheingold (2004) sentencia: “Los mundos virtuales, sociales y físicos están empezando a confluir, a entremezclarse a coordinarse”. La comunicación es un continuum, es permanente, es sublime si bajo esta nueva retórica posibilita la acción social.
Hoy los nuevos medios son ese “espacio de intimidad personalizado y portátil, un canal abierto de contacto con grupos” (Rheingold, 2004); son ese mando de control del mundo físico; son esa vía para compartir un momento puntual de la vida en tiempo real. La inmersión en la nueva dinámica de la comunicación ha sido tan profunda que ya no se percibe que se está dentro de ella.
El individuo se hace presente, en la medida en que participa de la comunicación del grupo, su valía y reputación se mide por la trayectoria que cada persona lleva consigo y que los demás tienen la posibilidad de inspeccionar, de forma rutinaria, desde la aptitud conversacional.
La configuración actual de los medios, los nuevos entornos culturales, los nuevos contextos psicosociales, la masificación e internacionalización de los mensajes deben reinterpretarse al cobijo de las nuevas audiencias, sus formas de percepción, recepción y retroalimentación. Nicholas Negroponte (1995) escribió hace más de 10 años que “mientras algunas personas se preocupan por la división social que existe entre los ricos y los pobres en información, entre los que tienen y los que no tienen, entre el Primer y el Tercer Mundo, la verdadera división cultural va a ser generacional”.

La estructura histórica de la comunicación se ha quebrantado
Ser digital fue más que un cambio de interfaz; las comunidades digitales, sus miembros, sus espacios físicos fuera del tiempo y lugar han violentado la estructura planetaria de la comunicación. El viejo modelo de uno a muchos (comunicación fuertemente jerarquizada y estructurada, poco interactiva y autoridad predeterminada por el que difundía el mensaje) se ha volcado por el destello de la comunicación uno a uno (la que se da en el contacto personal, de forma libre, desestructurada, emocional y donde la conversación, el tono y la retroalimentación marcan el contenido) (Orihuela, 2006).
El mundo entero quiere ser escuchado; quiere aportar, compartir; ser UNO. En esa unicidad artificial de manadas electrónicas –como afirmaba Thomas L. Freedman- se ha incrementado el ritmo de proximidad y separación entre personas. Hoy quien comunica, no pretende transmitir, busca involucrar; las experiencias compartidas generan relaciones, confianza, lealtad, intimidad. Todo lo que un joven busca en sus relaciones uno a uno (Wright, 2007).
La generación altamente mediatizada, en línea, profundamente comprometida con los nuevos medios bautizada por Yahoo! y su agencia de investigación, OMD, como My Media Generation (Bensmiller, 2005), ha dejado ver la afectación en el tiempo existencial. Neil Postman quien anunció el fin de la infancia (1983) cuando vio las transformaciones sufridas por los niños y adolescentes al fluir de la Generación MTV a la Generación M (Media), pasando por las Generaciones Clic y Net, nos hizo ver que los miembros de My Media Generation están hambrientos de expresión, de descubrimiento y de autodesarrollo.
Estos nuevos usuarios de los medios y la comunicación son: atrevidos, independientes, analíticos, creativos, curiosos, respetuosos con la diversidad, socialmente conscientes y orientados globalmente (Buckingham, 2005).
Los hipermedios, sin lugar a dudas, transmiten una visión particular del mundo; visiones en ocasiones fronterizas, borrosas, liberadoras y democráticas que todas juntas nos dejan ver la existencia de nuevas identidades que tienen por triada de convergencia: el sentido de pertenencia (comunidad), el grafiteo del mundo con su voz (autoexpresión) y la exteriorización de la identidad (personalización). La unidad media de su vocablo es la interconexión.
La hiperi-dentidad de las nuevas audiencias responde a una visión optimista del futuro al considerar que la tecnología habrá de mejorar su calidad de vida.
Para esta nueva generación de usuarios de la comunicación, la familia y los amigos tiene gran importancia; el éxito de sus vidas se mide en función de una familia armoniosa, una comunidad de amigos y un futuro seguro (Bensmiller, 2005).
La falta de tiempo y la presión social incide en un estrés multitask que los lleva a realizar múltiples actividades engranando un medio con otro (Roberts, Foehr & Rideout, 2005).
Los productores de contenido de los medios tradicionales se encuentran consternados ya que el prime time de sus plataformas mediáticas se ha desplazado hacia los videojuegos, los DVD, las tecnologías móviles y los dispositivos con conexión a Internet. Los medios que respondan a la consiga: donde yo quiera, cuando yo quiera y en la plataforma que yo quiera, serán los sobrevivientes en el marco de la biología de la era signocéntrica.
Los medios y el entretenimiento constituyen en el pasatiempo más significativo del tiempo libre; son su principal recurso de expresión y comunicación cultural; han sustituido a la familia, la Iglesia y la escuela; se han vuelto omnipresentes e inevitables; impregnan todas las texturas y rutinas de la vida cotidiana; proporcionan recursos simbólicos para distinguir e interpretar las relaciones sociales y definir identidades; finalmente, están en el centro de la experiencia y permiten encontrar un sentido al mundo.
Las nuevas audiencias, que han crecido más rápido, están más conectadas, son más directas y están más informadas, poseen más poder personal, más dinero, influencia y atención que cualquier otra generación anterior a la suya (Lindstrom, 2006). Su comprensión icónica pre-textual, su permanente conexión y pensamiento que fluye a la velocidad del ancho de banda, los ha condiciona a la gratificación instantánea (Mora, 2006). Su espíritu enormemente demandante está encausado por la interactividad y la instantaneidad. Las experiencias pasivas son desechadas, sus búsquedas y consumos mediáticos son fragmentadas e individualizadas. Cada sujeto posee su propia constelación hipermediática; no obstante en medio de esa identidad creada, no por derecho de nacimiento, sino por cuestión de elección personal, está tan abreviada como sus expresiones cool ocultas en un emoticon.
La maduración precoz (Kids Grow Up Young, KGOY) experimentada los expone a temprana edad con estilos de vida, sistemas de creencias y jerarquías que derivan en una irreverencia “divertida” que pone en tela de juicio a las instituciones establecidas, las reglas de conducta de la sociedad civil y las concepciones tradicionales.
Con la irrupción de esta nueva escritura social, los niños son tratados por las empresas comerciales como un mercado de consumidores capaces de acceder a contenidos, incluso vetados moralmente por los adultos: sexo, violencia, adicciones, indecencia y perversiones; en contraparte se ha extiende la infantilización de los medios de los adultos (comics, videojuegos, animaciones) arraigándose en los Kidults.
El código que les define es conexión emocional; su deseo: encontrar a alguien que comprenda su alma como ellos aún no han logrado hacerlo. Su condición hipermoderna es carnavalezca como decía Bajtín. Ha desaparecido la diferencia entre actores y espectadores, no hay posibilidad de permanecer en el carnaval como observador sin verse afectado por él (Geertz, Clifford, 2003); esa es la verdadera inmersión hipermedial. De ahí los famosos Prosumers (productores y consumidores de información).
En esa polifonía medial se intersectan los signos de una individualidad y una homogeneidad estilística y temática. Penetrar en su cultura, sus objetos, sus consumos desdoblará su conciencia y su identidad. El horizonte de los nuevos medios y las nuevas audiencias nos vuelve a la definición de lo necesario, de lo que porta el sentido, lo que nos impregna en el mundo: el ethos de la i-dentidad. La hiperi-dentidad es un logo estepario cuyo significado está motivado por lo ilimitado, lo integrado, lo virtual.

Conclusiones: La Nueva Evangelización cultural

Los nuevos misioneros de la cultura (los medios y las nuevas tecnologías) se están enfrentando en el laberinto a la misma bestia que criaron. Así, como aquellos que un día salieron del Viejo Mundo, portando en los hombros casi 1500 años de evangelización, hoy, los nuevos evangelizadores se han dado cuenta que sus viejas herramientas no operan en una tierra nueva donde los sujetos, su lenguaje y sus dioses son otros.
En el nuevo continente hipermedial, sus nativos han demostrado que la integración entre tecnología, economía, entretenimiento y sociedad, son un todo difícil de penetrar y desarticular. Este todo integrado de los hipermedia es mucho más que un simple canal de comunicación. Su carácter reducido, móvil, ligero, multimedia, conectado permanentemente, inalámbrico, de alta velocidad, localizable e hipersensible transforma por completo a quien acepte la interfaz y el contenido haciendo de su propia vida una extensión de ese código social aceptado.

Observaciones
Esta nueva i-dentidad hipermedial es una onda expansiva. La nueva misión en la hipermodernidad está encomprender a estas comunidades y tribus que han optado por llevar puesto todo dispositivo que amplíe los marcos de su propia vida y las posibilidades de su acción social.
Sin lugar a dudas, las jóvenes generaciones como My Media y la recién identificada Tweens, son enjambres mediáticos que viven inmersos en los hipermedios y el mundo del entretenimiento. Estas nuevas audiencias autogestionadas están descubriendo nuevos modos de unirse entrelazando el mundo físico y el digital. Es fundamental explorar a profundidad lo que está ocurriendo a su interior para comprender la dinámica misma de las economías y el futuro desarrollo tecnológicos.

Referencias
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Buckingham, D.: 2005, Educación en medios: Alfabetización, aprendizaje y cultura contemporánea, Paidós comunicación, Barcelona.
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Wright, J.: 2007, Blog marketing: La nueva y revolucionaria forma de incrementar las ventas, construir su marca y obtener resultados excepcionales, McGraw Hill, México.

martes, agosto 07, 2007

Video: Doll Face

Andy Huang nos ofrece con el apoyo de Community Computer Technology Center de Palos verdes, California, un extraordinario video animado del efecto de los medios.


lunes, agosto 06, 2007

Una Televisión para la Educación (2004) [1/3]

1ª Parte del Programa "Una televisión para la educación".(2004)
Entrevista a Agustín García Matilla, catedrático de comunicación y experto en medios, autor del libro del mismo título.
Breve reportaje inicial (gallego), seguido de la entrevista (castellano)
Guión, locución y presentación, Isabel Quiñones.
Una televisión para la educación, constituye una prioridad social, educativa y cultural

viernes, julio 27, 2007

Mujeres y telenovelas


Estimados amigos, les recomiendo la lectura de este interesante post publicado por Alan Moore, CEO de SMLXL The Engagemente Marketing, especialista, autor del libro Communities dominate Brands: Business and Marketing challenges for the 21st Century y coautor con Tomi T. Ahonen del blog Communities dominate Brands. El post original lo pueden encontrar en su blog cuya dirección es: http://communities-dominate.blogs.com/brands/2007/07/women-and-soap-.html y dar seguimiento a los comentarios en: http://www.typepad.com/t/trackback/308749/20353278


Women and soap operas
Thought provoking post by Abigail Derecho at Henry Jenkins blog , who is completing a dissertation at Northwestern University in the Comparative Literary Studies department, specializing in digital culture, She talks here about action movies and TV soaps and the role of women


Daytime drama has undergone a serious decline in ratings over the past decade, and I attribute this mostly to network executives' lack of investment in, and lack of knowledge of, the soap genre. As a result, soap fans (of which I am one) have engaged in more heated battles, meaning mail/e-mail campaigns, phone campaigns, and massive flame wars online, over the last 10 years, than I have ever seen in any other fandoms. Soap fans fight TPTB (producers, writers, network execs) for story changes, and they fight with each other because they feel that no one is really getting the quality or kinds of storytelling that they want, so fan groups that have different interests are mutually regarded as "competition" for the networks' attention. So far, the networks haven't responded to fans' demands for improved (i.e., better-written) stories and for more respect for show history.

The decline of quality
The soaps continue to go down in quality, and viewers continue to tune out. Meanwhile, all of prime time has co-opted the technique of seriality which daytime dramas spent decades developing and enriching - all reality shows are soaps, most prime-time dramas are soaps or have some serial elements, and many prime-time sitcoms (Friends, Seinfeld, How I Met Your Mother) have multi-episode, sometimes multi-season story arcs.

Harnessing collective intelligence
Millions of women fans spent years and years contributing to writers' knowledge of how to make seriality work. Their input and feedback, manifested in a multitude of activities from their mere viewership to their fannish activities, helped to build up that store of knowledge, helped to program those data banks. Not only do those fans get zero credit, but the soap-y shows that women now watch on prime-time - Prison Break, 24 - are much more geared towards male audiences and male interests than towards women audiences and women interests. Again (see my above point), it isn't that women can't or don't enjoy male-oriented programming. But women fans lost good soap operas, which were dramas dedicated to women's enjoyment, and we did not gain the equivalent in serial prime time.

You can't embrace what you don't create
Boys with ther toys
In the latest issue of WIRED (July 2007), Optimus Prime, my favorite character from my favorite cartoon ever, Transformers, is on the cover. Here are some excerpts from the article about the new Transformers movie: "They started as toys for boys," "Boys ages 5 to 11 -- and it *was* boys -- faithfully tuned in week after week to watch the saga of these doughty bots," "For nearly two decades...sons of Prime waited for Papa Bot," "Thus [with Transformers] began the cyber-outsourcing of masculine heroism, a process that would eventually, inextricably, link Y chromosome to Xbox," "man-children of a certain age look to this Transformers movie...for redemption, as men." So, I, a hard-core fan of Transformers ever since I was a little girl, am excluded over and over again by this article. It's not just this one article or writer that concerns me, it's the way this environment of geeky, technologically-themed, toy-oriented pleasure is often assumed to be a 100% masculine domain. I don't think the statement "Girls like robot characters" would surprise anyone. Girls like all kinds of characters; they play video games; they watch sci-fi/action/adventure movies and TV, they read comic books. And then they grow up to be women media-studies scholars ;). But the mainstream press, written by non-academic fans, consistently associates certain media - and I don't just mean films, here, but technology of all sorts, from Blackberries to C++ to robots - with masculinity
we look for sterotypes and then we create them?
And in a post we made a while ago I quoted Leonard Shalin who wrote a book entitled the Alphabet and the Goddess

Linear vs. Non Linear or, Masculine vs. Female
Shalin proposes that the process of learning alphabetic literacy rewired the human brain, with profound consequences for culture. Making remarkable connections across a wide range of subjects including brain function, anthropology, history, and religion, Shlain argues that literacy reinforced the brain's linear, abstract, predominantly masculine left hemisphere at the expense of the holistic, iconic feminine right one. This shift upset the balance between men and women initiating the disappearance of goddesses, the abhorrence of images, and, in literacy's early stages, the decline of women's political status. Patriarchy and misogyny followed.
Shlain contrasts the feminine right-brained oral teachings of Socrates, Buddha, and Jesus with the masculine creeds that evolved when their spoken words were committed to writing. The first book written in an alphabet was the Old Testament and its most important passage was the Ten Commandments. The first two reject of any goddess influence and ban any form of representative art.

The love of Mary, Chivalry, and courtly love arose during the illiterate Dark Ages and plummeted after the invention of the printing press in the Renaissance. The Protestant attack on holy images and Mary followed, as did ferocious religious wars and neurotic witch-hunts. The benefits of literacy are obvious; this gripping narrative explores its dark side, tallying previously unrecognized costs.

Shlain goes on to describe the colossal shift he calls the Iconic Revolution, that began in the 19th century. The invention of photography and the discovery of electromagnetism combined to bring us film, television, computers, and graphic advertising; all of which are based on images. Shlain foresees that increasing reliance on right brain pattern recognition instead of left brain linear sequence will move culture toward equilibrium between the two hemispheres, between masculine and feminine, between word and image

jueves, julio 26, 2007

Emociones X minuto y la Banda visual


Por Jorge Alberto Hidalgo Toledo


Una cámara y un minuto para mover el lente a donde el corazón te lleve. Sensografías digitales, ecografías del alma. Todo en conjunto, todo en "bolita"... como una gran Banda Visual. He ahí este proyecto de educomunicación desarrollado por la asociación cultural Banda Visual (Audiovisuales para el debate, la reflexión y la acción social).


Gracias al contacto con nuestra querida amiga y colega Marisol Soto (http://marisolsoto.blogspot.com/) tuve la oportunidad de conocer la angustia de un rosto que se ruboriza del rubor y el lápiz labial que oculta la verdadera belleza del cuerpo humano; los rieles de lágrimas que trazan, como las líneas de las manos, el destino de unos jóvenes... y la cantidad de emociones que circulan por minuto en los penduleantes nodos de la red.


Emociones X minuto es uno de los varios proyectos realizados por la Banda Visual ( http://bandavisual.org/esp/quien.htm ).


Habrá quienes piensen que sus propuestas videográficas son absurdas, naif o fuera de lugar; no obstante quienes nos encontramos en el ámbito de la alfabetización en medios e hipermedios hemos visto en ellos un escuadrón de combate digno de tomarse como aliado a la hora de salir a la batalla por la innovación de contenidos y la educación para la recepción.


Desde 2002 se encuentran trabajando en el desarrollo de lenguajes audiovisuales. Hoy uno puede encontrar sus ejercicios en blogs y páginas y videocast posteados en Youtube.


En Mayo de 2004 presentaron en el Colegio de Periodistas de Catalunya el Manifiesto para la Educación en Comunicación.


Gran esfuerzo el que hacen para democratizar las tecnologías de información y las emociones del ser humano. Antropología hipermediática lo que encontramos en sus trabajos. Más que un aplauso le expreso a Marisol y su equipo mi emoción en este minuto. Felicidades Colegas. Ojalá y otros comunicadores tomemos este ejemplo como una experiencia valiosa para repetir.







Les comparto uno de sus videos para que puedan dar cuenta -a ojo de buen cubero- de lo que pueden tatuar en nuestras emociones estos chicos...